sábado, 11 de mayo de 2013

Jugar al aire libre

Cuando estuve en Alemania me llamaba poderosamente la atención el hecho de ver casi a diario, en pleno mes de febrero, a pesar de estar rozando los cero grados, como las cuidadoras  de un kindergarten cercano hacían el recorrido de unos 300 metros con su enorme carrito cargado de niños hasta el parque más cercano.


Dos cuidadoras, unos 8 -10 niños como mucho de entre 12 y 24 meses, quizá algo más, perfectamente abrigados de pies a cabeza,  felices, jugando con la tierra o con los columpios mientras yo luchaba por no congelarme. No podía dejar de mirarlos porque era sorprendente.
Pasado el tiempo se convirtió en una imagen habitual en casi toda la ciudad; la tagesmutter (madre de día) con la que se quedaba mi hija sacaba a los niños, a los 5, en un carrito similar a comprar al mercadillo, a la farmacia, al parque e incluso al zoo. Y los días de sol el parque se convertía en una fiesta donde los padres hasta compraban pizza para cenar al aire libre, sin esa preocupación que a veces vemos en los padres con no saltarse las rutinas diarias.

Esto sin duda contrasta con España y nuestros parques desiertos desde noviembre a marzo, donde nos olvidamos de que los niños necesitan salir al aire libre, de que el frío no enferma y de que existen los abrigos y monos que sirven para esto.
Claro, si los padres no sacamos a nuestros hijos, ¿que decir de guarderías  escuelas infantiles?
Cuando yo era adolescente si recuerdo ver filas de niños pequeños caminando a parques, pero esa imagen prácticamente se ha perdido a pesar de que muchas de estas escuelas no tienen ni siquiera patio interior donde los niños puedan salir...Incluso en algunos sitios los niños no salen de la misma sala en las 6 u 8 horas que están allí, donde comen, juegan y duermen. No puede extrañarnos que enfermen tantísimo en este tipo de sitios donde casi ni se ventila la habitación.  Sí, a mi me viene a la cabeza el mismo emoticono de whassap!
¿Os imagináis esto, día tras día? Es como preparar a nuestros hijos para la edición 465 de Gran Hermano.
¿Nunca habéis oído que ciertos niños salen de algunas de estas escuelas como si hubieran bebido cafeína todo el día? Eso significa que no han tenido ni la actividad ni la estimulación que su mente, cuerpo y edad necesitan, por eso hay que elegir muy bien donde dejamos a nuestros hijos y que van a ofrecerles.

Pero si miramos las Escuelas alternativas, éstas son diferentes; casi cualquiera que os venga a la mente dispone de un patio o jardín siempre abierto al uso como algo imprescindible y necesario dentro de la escuela. Se organizan o improvisan salidas al aire libre y se fomenta el uso del espacio exterior como se hace con el interior, porque no hay nada que un buen abrigo, unas botas o un chubasquero no puedan parar y mucho menos en nuestro clima.
¿Recordáis lo maravilloso que era cuando gotitas minúsculas de lluvia nos besaban la cara y no nos preocupaba estropearnos el peinado o que se nos mojara el abrigo? ¿Y cuando nos moríamos de risa porque el viento no nos dejaba avanzar y luchábamos con todas nuestras fuerzas por llegar los primeros? ¿O cuando los remolinos de aire movían todas las hojas secas del suelo como si fuera un tornado?

Nuestros hijos deberían tener la oportunidad de vivir todas estas sensaciones que solo pueden experimentarse fuera y de las que cada vez se encuentran más privados por nuestra prisa, falta de tiempo y pereza o cansancio.

En La Cometa, por supuesto, tenemos un espacio exterior ciertamente envidiable, con árboles que sombrean y varias alturas de juego, y donde la puerta permanece "entornada" para que sean los niños los que decidan cuando les apetece salir.







Cada día nos sorprenden con cosas nuevas, porque tienen la facultad de buscar diversión y aventura en todas partes, como trepando por los árboles, pisando hojas secas, buscando hormigas o saltando charcos, clásicos que no conocen de modas.




Y cuando el cuerpo nos pide castillos de arena y columpios y toboganes, nos armamos con cubo y pala, y salimos a disfrutar de las zonas de juego que tenemos a escasos metros. 

Pero una de las mejores cosas de La Cometa, algo que sin duda debe valorarse como un ventaja, es su ubicación, porque encontrarse a 5 minutos andando (10 minutos de piernas cortas jijiji) de un Parque Regional lleno de pinos, jaras y tomillos, donde casi seguro veremos conejos y perdices cruzando por nuestro camino, donde disfrutaremos de toda clase de insectos, desde hormigas a mariposas, mariquitas, abejas, escarabajos o zapateros, y donde con suerte, otearemos alguna ardilla, zorro o largartija, desde luego es ser muy afortunados.

Y es que el mejor patio de recreo es el propio mundo, ¿porque no lo aprovechamos?



1 comentario:

  1. Pues si, como dice Tonnuci "La ciudad actual no está hecha para los niños, y los adultos lo ocultamos creando parques, ludotecas, zonas de juegos reservados donde poder controlarlos sin dificultad. Han perdido su libertad y por eso dicen “basta”. " Me encanta tu última frase EL PATIO DE RECREO ES EL PROPIO MUNDO :)

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